Adiós servidores, hola nube

Si trabajáis en una oficina es muy probable que estéis familiarizados con una imagen típica: una zona común o, en el mejor de los casos, una sala dedicada a la informática de la empresa, en la que suele haber armarios con decenas de cables, aparatos, routers y varios servidores conectados las 24 horas del día consumiendo recursos como electricidad y espacio, a cambio de prestar diferentes servicios de forma aparentemente ininterrumpida: almacenamiento, copias de seguridad, gestión de usuarios, aplicaciones, servicios de red, etc.

Hace unos años esta era la mejor forma, y la única, de tener un sistema informático decente en cualquier empresa de tamaño medio que se preocupara un mínimo por la seguridad de su información y herramientas informáticas, pero la realidad es que en la actualidad, salvo en contadas excepciones, tener en una oficina los servidores es desproporcionado en cuanto a coste se refiere para lo que ofrece en comparación con otros servicios equivalentes (y mejores en muchos casos) que podemos hallar en la nube.

Veamos qué ventajas e inconvenientes tienen ambos sistemas: servidores locales y servidores en la nube.

Ventajas de contar con los servidores en la empresa:

  • Control total sobre los datos almacenados y servicios que se ejecutan.
  • Velocidad de acceso a la información, siempre que se acceda desde la propia oficina.

Inconvenientes de contar con los servidores en la empresa:

  • Coste: los servidores son caros desde el momento en que se compran hasta el día que prescindes de ellos: son ya de por sí ordenadores caros al que hay que sumar un coste adicional en concepto de mantenimiento desde el primer día: hay que pagar a un técnico que se ocupe de que los servicios que se ejecutan en los servidores funcionen continuamente y que esté pendiente de cualquier fallo que ocurra para solucionarlo en el menor tiempo posible.
  • Paros en el servicio: al ser ordenadores que funcionan las 24 horas del día y reciben mucha carga de trabajo, con el tiempo se rompen los componentes: fuentes de alimentación, discos duros, etc., que hacen que los servidores dejen de funcionar y de prestar servicio. Para garantizar que no haya paradas en el servicio, o más bien que haya las menos posibles, hay que invertir en varios servidores que funcionen en paralelo para que, cuando uno falle, otro retome las tareas y siga dando servicio. Y con eso volvemos al primer inconveniente: coste. No sólo se detiene el servicio cuando falla un servidor. A veces también hay que pararlos para actualizarlos, y eso, si se hace en horario de oficina, se deja de trabajar, y si se hace en horario fuera de oficina, el mantenimiento es más caro en fines de semana, etc.
  • Consumo de recursos: esto también se podría incluir dentro del inconveniente del coste. Los servidores cuentan con fuentes de alimentación más potentes que las que tienen los ordenadores comunes de sobremesa y, por lo tanto, consumen mucha más electricidad. Otro recurso importante es el espacio: los metros cuadrados de una oficina no suelen ser baratos, y sacrificar una zona o una sala para los servidores es también caro en este aspecto.
  • Disponibilidad: cualquier fallo en el suministro eléctrico o rotura de la fuente de alimentación, disco duro, etc. del servidor, hará que la información quede inaccesible, ya no sólo desde dentro de la oficina, sino también desde fuera si falla Internet. Si además el servidor ofrece servicios propios de la empresa, como una aplicación o plataforma de gestión, la empresa se para. En el caso de que se quisiera acceder a esos datos y a esas aplicaciones desde fuera, habría que montar un servicio VPN (red privada virtual) para conectarse a la red de la oficina, y eso no siempre funciona porque depende de varios factores internos y externos.
  • Actualizaciones: un servidor es como cualquier otro ordenador; con el tiempo se queda obsoleto y hay que cambiarlo por otro más actual, con el consiguiente aumento de coste, tanto en la compra del nuevo servidor como en el tiempo que lleva la migración del antiguo al nuevo.
  • Ruido: tener conectados varios servidores y un SAI que garantice el suministro eléctrico, entre otros aparatos, hace mucho ruido, y eso puede llegar a ser muy incómodo en una oficina donde hay un ambiente de trabajo y concentración.
  • Seguridad: cualquier empleado cabreado podría sabotear los servidores o robarlos, con el consiguiente daño que eso haría a la empresa. En la mayoría de las empresas no se cuenta con una sala dedicada que se pueda cerrar con llave, sino que se encuentran en zonas comunes de libre acceso. La posibilidad de que alguien entre a robar o que haya un incendio también pondría en peligro los servidores.

Ventajas de contar con los servidores en la nube:

  • Coste: no hay que hacer ningún desembolso inicial en equipos. Sólo se paga una cuota mensual, que suele ser bastante asequible en relación prestaciones/precio. Esto es así porque las grandes empresas como Google, Amazon o Microsoft cuentan con una infraestructura tan grande que pueden dar un precio muy competitivo, siendo siempre mucho más barato que una solución equivalente en una inversión en servidores locales.
  • Mantenimiento: simplemente, no hay que hacerlo. De eso ya se ocupan los miles de técnicos de Google y las otras empresas, que para eso son sus servidores.
  • Disponibilidad: Microsoft, Google, Amazon, etc. aseguran una disponibilidad de casi el 100%. No tienes que preocuparte de si se va la luz, de si se rompe un servidor, de si falla Internet en la oficina… Tus datos y servicios siempre están disponibles, desde cualquier sitio y dispositivo, sin necesidad de VPN ni nada por el estilo. 24 horas al día, 365 días al año.
  • Actualización de recursos: si compras un servidor con ciertas características para la empresa, ése es el que tienes, y no siempre es fácil calcular qué cantidad de recursos vas a necesitar en los próximos años mientras dure el servidor. Si se queda corto en algún momento y tienes que ampliar memoria RAM o discos duros, por ejemplo, hay que pagarlo aparte, y eso suponiendo que se pueda ampliar. Un servidor en la nube está siempre como lo necesitas. Que quieres más disco duro o cuatro núcleos más de procesador porque necesitas más potencia de proceso, aumentas la cuota mensual y listo. Que pasado un tiempo ese servidor está sobre dimensionado porque ha habido un descenso en la producción y necesitas menos recursos: quitas disco duro, procesador, memoria, lo que quieras, y ya está; se hace en unos segundos y simplemente reduces la cuota de pago mensual. Todo a medida, a demanda en tiempo real.
  • Privacidad: muchos creen que la mejor forma de que nadie meta mano a su información es tenerla en un servidor propio y si se puede, aislarla incluso de Internet. Nada más lejos de la realidad, alguien puede robarte ese servidor o el disco duro externo que guardas en ese cajón, o simplemente lo puedes perder. En la nube nadie te va a robar tus datos, y nadie los va a ver: están encriptados y bien protegidos. Creedme; si queréis proteger vuestra información, almacenadla en un servidor en la nube en lugar de tenerla en la oficina.

Como veis, son más los inconvenientes que las ventajas de tener los servidores en las instalaciones de la empresa en lugar de en la nube. No hay que tener miedo a desprenderse de lo que ya no se necesita y que además es más caro y menos productivo. Hay que evolucionar: por seguridad, por rendimiento, por productividad, por economía. Hay que migrar a la nube.